
La historia de Milo: un sueño que se hizo realidad
En General Las Heras, todos conocen a Milo, este pequeño corazón que ha movilizado a todo el pueblo con solo 4 años nos ha demostrado que pelear siempre sirve.
En 2016 cuando Vanesa Kennedy y Leonardo Salvucci, los papas de Milo, esperaban ansiosos por conocer a su primer bebe, la noticia del diagnóstico cayó como un balde de agua fría. Milo tenía estenosis aortica crítica, por lo que debía ser sometido a una intervención fetal para evitar el Síndrome de Corazón Izquierdo Hipoplásico (HLHS), una condición congénita en la cual la mitad izquierda del corazón no se desarrolla.
Previo paso por los tribunales, Milo fue intervenido por primera vez cuando estaba aún en la panza de su mama. La valvuloplastia fetal, que podía impedir que naciera con Síndrome de Corazón Izquierdo Hipoplasico, no tuvo éxito, y a los 10 días de vida Milo necesito su primera cirugía a corazón abierto.
Luego de algunos meses en casa, con muchos cuidados y controles, volvieron para un cateterismo y una nueva cirugía cuando Milo recién cumplía los 7 meses. Solo quedaba una etapa mas para terminar el proceso paliativo hacia una circulación univentricular, pero los papas de Milo no se daban por vencidos y seguían pensado que su bebe podía tener un corazón biventricular.
Y así a principios de 2017 comenzaron la búsqueda. Milo fue evaluado por el equipo médico de Boston Children´s Hospital, en agosto de 2017, y la respuesta no tardó en llegar: “Milo era buen candidato a una cirugía de reparación biventricular”. Aunque este camino no estaba libre de riesgos, también estaba plagado de esperanza. Una circulación biventricular conlleva a una mejor calidad de vida, esperanza de vida y evita la realización de un trasplante en la infancia y la juventud. Cuando se completa la conversión, se recupera la parte izquierda de su corazón para obtener una “circulación normal”.
La conversión es un proceso complejo que requiere reparación de las válvulas del corazón, desmonte de las cirugías previas y eliminar tejidos. La conversión biventricular no es simplemente una cirugía, sino un proceso complejo que se lleva adelante para cada paciente utilizando distintas técnicas quirúrgicas en múltiples procedimientos. Así Milo paso 2 años entre controles y procedimientos hasta que llego el día que sus dos ventrículos comenzaron a latir dentro de su pecho.
En febrero de 2018, Vanesa decía “yo sé que este es un sueño que se va a hacer realidad, estoy segura” y hoy mientras sostiene a Baltazar, su segundo bebe, y a Milo en sus brazos sabe que a veces el camino no es sencillo, pero no queda otra opción y hay que transitarlo.